Destino Orión

/ septiembre 27, 2018/ Castro, Escape Room/ 0 comentarios

Con “Trampas” 

Segunda parada del día y última por Castro Urdiales: nos esperaban en Escape Time para poner Destino a Orión. Esta sala sigue la historia de su antecesora y por ello se deben de jugar en orden. Peeeero, como nuestras compis ya habían pasado anteriormente por allí, nos tocó hacer un pequeño salto argumental a esta segunda sala.

El Analista 

La intro se mantiene adherida al escape room clásico, y es que estos chicos no quieren verse envueltos en modas y mantienen el espíritu tradicional de una forma muy meritoria y que hace de la sala un verdadero reto. La ambientación tiene toques super chulos, con algún elemento representado a las mil maravillas y que nos cautivó a todos los allí encerrados. La historia te va envolviendo poco a poco y desencadena en un final súper original, de los que no se ven a menudo.

Seguíamos algo adormilados y pese a coger con buen ritmo los primeros juegos, pronto nos vimos semi atascados, pero nuestra GM estuvo estelar sabiendo como apoyarnos, cuando hacerlo y manteniendo un poquito del rol que se deja el papel. Eso ayudó a que la fluidez de la sala fuese mejorando, creando un ritmo bastante bueno (que supuso la diferencia en nuestro casi-fatídico final).

Los juegos como ya anticipábamos son muchos, trabajan casi todas las habilidades fundamentales en un escape y son capaces de reinventar métodos más que vistos en otros escapes, dotando de un carácter original a la sala. Cualquier equipo que se precie y desee tener éxito en esta misión verá como separarse no es una opción, pero una obligación, pues la sala exige trabajo en paralelo en muchos casos. La ambientación hace que los juegos estén bien integrados con la sala.

¿Quieres saber más acerca de los 5 candados Riddle Beaters? Haz click en la imagen para leer al respecto

El Susto 

El post game fue muy bueno, comentando cantidad de detalles de la sala, de su creación e incluso de nuestra partida, que al parecer había dado de sí desde detrás de las cámaras. Antes de salir hacia Santander nos fuimos a comer con Eduardo y Alicia, y fue ahí donde vino el susto de la ruta. Una de las Sisters casi pierde media pierna en un escalón de camino a comer, lo que supuso una gran conmoción, hospitales varios de por medio, pero no afecto a la ruta por pura fuerza de voluntad. Un minuto de silencio por ese tobillo que puede que nunca vuelva a ser el mismo…

De vuelta a tierra firma!!!

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