La Pastelería

/ marzo 30, 2019/ Barcelona, Escape Room/ 0 comentarios

Con Marienda!

Algo curioso que ofrece este escape de Kessler Galimany (sala que llevábamos tiempo viendo en agenda, casi desde la primera ruta por petición expresa de las Sisters) es que por un extra puedes merendar en su tradicional zona de Pastelería y, si sales sin pistas (como de complicado no iba a ser el juego), te invitan a la merienda! Por horario nos vino bastante bien el ir antes, así jugamos sin presión tras un muy dulce tentempié.

Con Precisión icon-gears 

Sabíamos que nos íbamos a enfrentar a un escape al estilo clásico, cosa que nos corroboró la intro, poco más que las normas básicas y 3 pinceladas de la historia: robo y escape. Recordando viejos tiempos. La forma de empezar el juego es… Interesante, a la vez que frustrante y caótico, de eso no cabe duda.

Cuando el equipo consigue situarse tras el inicio, empezamos a coleccionar una cantidad ingente de material, pistas y “paja” que cuesta bastante manejar, todo y que nosotros nos las apañamos bastante bien durante la primera mitad del juego, resolviendo puzzle tras puzzle pero donde ya veíamos que la fluidez habitual no aparecía por ningún lado. Hubo un par de momento, a mitad de juego y más hacia el final, donde con mucha prudencia y cuidado hicimos cosas que tenían sentido pero no acababan de encajarnos, sin comentario de la GM a la que luego preguntábamos y… Obvio, algo más había.

Lo importante de este aspecto es que ella en ningún momento nos advirtió de no hacerlo cuando claramente teníamos que buscar algún elemento faltante, mostrando o falta de interés o de atención, pues la sala (con un grupo mucho menos cuidadoso) puede verse afectada y el jugador puede llegar a verse afectado de manera negativa. Dejando esto de lado la segunda mitad de partida fue un caos, más búsqueda que escape donde nos empezamos a enganchar y no pudimos disfrutar en absoluto del final del juego. Por algo hablan de un escape tan complicado.

El Pero

Al final de cuentas siempre prevalece la experiencia que nos llevamos de un sitio, y de Kessler pese a intentarlo (tienes sus puntos fuertes como cantidad de juegos, un inicio diferente y la temática) no conseguimos sacar demasiadas buenas impresiones. El buscar ser un escape desafiante y difícil no está reñido bajo nuestro punto de vista con que sea algo divertido y ameno, donde el jugador no sienta que esta todo puesto de tal manera que sólo se busque complicar el juego con un personal tras las cámaras bastante impersonal (válgase la redundancia). Al menos sus dulces de la pastelería nos encantaron!

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