La Taberna

/ abril 13, 2019/ Barcelona, Escape Room/ 0 comentarios

De rebote

Cuando comenzamos a montar la ruta, había un par de cosas claras: que subíamos a Vic a pasar por Fluwim y la 5ª Dimensión de Faif y que podíamos apretar el día por allí como quisiéramos. Así es como acabamos jugando La Taberna, puesto que ya que nos hacían el favor desde Faif de abrirnos en horario no habitual, pues jugábamos ambas salas y dejábamos esa zona cubierta hasta nuevo aviso.

Punto a Punto

La verdad es que desconozco el tiempo que tienen las salas de Faif, pero ya apuntábamos la 2ª como objetivo de nuestra primera ruta, de la que ha pasado ya tiempo. Esto viene pues la Taberna se trata de una sala chapada al estilo clásico, estableciéndose como un paréntesis de estilo pues nos recordó mucho más al juego de la zona norte, con faena para aburrir. Ambientación correcta, sin ningún tipo de excentricidades, dando paso a lo que coge importancia allí que son los juegos.

La intro fue una vuelta a los orígenes, normativa básica y una historia con encanto pero de nuevo sin excesos. La advertencia del tiempo de juego y la necesidad de apretar no era en vano, pues acabamos el juego con apenas minutos en el crono todo y que no habíamos dejado de resolver juegos en toda la partida. Por otro lado, mérito de nuestra GM el saber no darnos pistas para avanzar, pues con un pequeño empujoncito pudimos completar el juego, cuando me quiero creer que lo habitual es no conseguirlo con algo más de ayuda inclusive.

Del apartado más jugón, podemos comentar que los juegos guardan su dificultad en el número, una partida que no es nada lineal y con un alto factor de búsqueda. Por otro lado diremos, que siempre (no siempre pero en la mayoría de casos) existe un vínculo entre los juegos y sus soluciones, aportando dinamismo a la sala pese a que la temática de los juegos pueda distar algo de la trama.

Echando Humo

Las salas del norte tienen mucho curro…. Es una de las premisas principales del escapismo, sólo que el Norte suele hacer referencia al norte peninsular y no al norte de Barcelona. Encontramos una sala muy divertida y sobretodo entretenida, donde ninguno de los 4 sobramos en momento alguno pues hacía falta poner toda la carne escapista en el asador para poder salir airosos de allí. El final post-game creo que fue la guinda de un pastel que íbamos a seguir disfrutando pocos minutos después en la 5ª Dimensión.

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